He vuelto a ver Los últimos Jedi. Y esto es lo que ha pasado.

Bien, antes de empezar hay que aclarar varias cosas para poneros en contexto. En primer lugar, dado que se estrenó hace más de un mes, y ya la ha visto todo el mundo, este artículo contiene SPOILERS a CASCOPORRO. Si aún no la has visto, sal de esta página (y vuelve cuando la hayas visto, claro). En segundo lugar, si, yo soy uno de esos fans “puristas” que la puso a caer de un burro. Podéis leer “mi rajada” aquí.

Una vez aclarado esto, procedamos:

Cuando vi el episodio VIII el día de su estreno, salí bastante cabreado del cine. Dicho cabreo comenzó con la ya famosa escena de “Leia Poppins”, y creo que ahí radica el problema. Esa escena me indignó tanto que me sacó de la película y ya nunca regresé durante la proyección. Me cerré en banda al resto de lo que Rian Johnson quería contar. Y hablando con un amigo “experto” en Star Wars, me hizo dudar acerca de mis conclusiones. Así que aprovechando que mi mujer no había podido ir al estreno conmigo, fui con ella ayer a verla de nuevo.

Bien, la puta escena de Leia volando por el espacio, me sigue pareciendo ridícula. Simplemente porque aunque la princesa es una Skywalker, y la fuerza es poderosa en esa familia, ese dominio que muestra de la fuerza es propio de un maestro bien entrenado, y que se sepa, Leia nunca entrenó. Pero bueno, vale, cerré los ojos y seguimos con la película. 

El episodio VIII es un punto y final. A pesar de que aún queda otro capítulo, Rian Johnson ha querido dar carpetazo a toda la mitología antigua, para dejar el desenlace en manos de los nuevos personajes, sobre todo Kylo y Rey, que en este capítulo evolucionan más que ninguno. Kylo se destapa como lo que parecía en el despertar de la fuerza, un buen villano para la saga. Da una impresión más adulta y no es el “niño que quería ser Darth Vader”. Es un villano por derecho propio, porque su corazón es oscuro, no porque quiera imitar a su abuelo. Rey, será una Jedi, pero no una Jedi convencional. No estará constreñida por los límites de la orden y sus reglas. Será una Jedi pura, que solo responderá ante la fuerza, y que no teme adentrarse en el lado oscuro, porque hay que conocerse uno mismo para poder conocer tus limites. Porque de eso va esta película. De que no hay solo blancos o negros, si no que existe una escala de grises en la fuerza que se puede explorar. Todo eso surge en la escena de Yoda, donde el maestro deja claro que la orden Jedi es solo una idea, una forma de canalizar la fuerza, pero que no es la única manera, y que quedó claro que fracasó y es necesario un nuevo comienzo. Y ese comienzo es Rey.

La película es divertida, las escenas de acción son abundantes y están bien rodadas. Tiene elementos muy originales en Star Wars, como toda la trama de la persecución y la falta de combustible, muy al estilo Galactica, y que le sienta fenomenal. Si hasta vemos los escudos de una nave repeler el fuego enemigo, algo inedito. El humor no me pareció tan chirriante como la primera vez, y los chascarrillos están donde deben estar. 

Pero mi mayor problema con este capítulo siguió ahí después de verla de nuevo. Y ese problema es Luke. A ver, lo entiendo, ¿vale? Entiendo porque Luke es así en este capítulo. Entiendo porque es un maestro frustado por no haber podido encauzar a Kylo, es necesario para el relato de Rian. Lo entiendo, pero no lo comparto. El Luke que se nos muestra en los episodios IV,V y VI, JAMAS se habría dado por vencido. Por el amor de dios, hablamos de un Jedi que se enfrentó al Emperador, convencido de poder rescatar a su padre, Darth Vader, el mayor sith que ha existido, del reverso tenebroso. Una persona que consiguió tal hazaña, jamás habría retrocedido ante la oscuridad de un joven Padawan. Incluso el propio Mark Hamill, dijo en una entrevista que no reconocía a este Luke, que no era “su” Luke:

Y eso es lo que más me fastidia de este capitulo. Que hayan convertido a un personaje tan icónico como Luke en una mera bisagra para que la película funcione. Y eso ya sin hablar del duelo con Kylo , proyectándose desde el otro extremo de la Galaxia. Que visto de nuevo no queda mal, pero nuevamente, Luke no habría hecho eso, Luke hubiera ido hasta allí a combatir con él. 

A parte de esto, el episodio VIII tiene algunos problemas con el ritmo en su parte intermedia, porque la parte del casino no puede ser más cargante y Finn y Rosie son los nuevos Jar Jar, insoportables y los personajes con menos química de la historia.

En resumidas cuentas, en este segundo visionado, me ha parecido mejor, al no verme tan desbordado por las elecciones que han tomado. Es un rumbo que no es del todo de mi agrado, pero que tiene sentido de cara a finalizar la historia de la familia Skywalker, que J.J terminará con el IX. A Rian Jhonsson le ha tocado la papeleta de dar carpetazo a 40 años de iconografía galáctica, y aunque no es el final que los fans puristas queríamos, no es una elección del todo desacertada.  Al haber sido tan rupturista este capitulo, el IX probablemente lo tenga más fácil para culminar esta trilogía. Y creo que puede ser mucho más interesante la nueva trilogía que se abrirá a continuación, porque en ella no habrá rastro de la familia Skywalker y se podrá contar algo nuevo y original. De verdad que lo espero con más interés. Queda Star Wars para rato. 

Un comentario sobre “He vuelto a ver Los últimos Jedi. Y esto es lo que ha pasado.

Agrega el tuyo

  1. Muy buenas, amigo Scrollparallax.
    Estoy de acuerdo en muchas cosas que has dicho y discrepo en algunas otras (somos fans y esto es “asín”).
    Al igual que tu, me “tocó” verla por segunda vez y al igual que te pasó a ti, algunas cosas me parecieron más coherentes que en el primer visionado.
    Lejos de lo que yo pensaba, este Kylo lo veo más…. ¿Activo? que en el Episodio VII, al igual que Rey está más encauzada a su destino.
    Pienso que a Leia no se le ha rendido el auténtico homenaje, y que mejor homenaje se le puede dar a uno de los personajes más carismáticos del cine que una buena muerte. Creo que fue una oportunidad desperdiciada para concluir una vida heroica, acabada por unos pilotos a las órdenes de su propio hijo. Al igual que me quedé con ganas de ver la del Almirante Ackbar (“Es una trampa…!!!”) y que tengo que conformarme con que me lo hayan contado.
    No voy a meterme con el físico de Kylo Rhen, no tiene sentido (además, estoy atragantado de memes al respecto) pero si con el postureo que se ha pretendido dar y los comentarios de Rey al respecto, que empaña un poco lo mitológico de la escena.
    Tampoco voy a comentar nada de Finn y Rose, simplemente me sobran no ya en la película, sino en la propia saga y han conseguido para mi algo imposible: hacer gracioso a Jar Jar Binks.
    A Luke se le ha pretendido dar un aire de “Maestro Imposible”, muy al estilo del Maestro Pai Mai de Kill Bill, pero se “cagan” en el personaje cuando meten con calzador las “escenas cotidianas” (la pesca y posterior transporte del descomunal pescado, el ordeñe de esa especie de foca…) que no dejan de irritarme (no me pregunteis por qué…).
    Celebro que te haya molado más y que esperes con entusiasmo los siguientes capítulos. Yo lejos de apearme del carro, prefiero ver lo siguiente y si no me convence… hay más universos que seguir explorando.

    Saludos cordiales.

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