Especial Oscars 2017: La La Land, la chispa de Hollywood aún esta viva.

oHoy nos salimos un poco de nuestra temática habitual, dejamos atrás la ciencia ficción, las películas de superhéroes y los “blockbusters”, para hablar de una, si no la que más, firme candidata a los Oscars de 2017, La La Land “La ciudad de las estrellas”.

El año pasado disfruté mucho con el anterior proyecto del director Damien Chazelle, Whiplash, y estaba deseando ver lo siguiente que hacía este joven cineasta de 31 años. Cuando supe que sería un musical, pensé “vaya, odio los musicales”. De verdad que los odio. De pequeño no me gustaban las películas de Disney, simplemente por que sus personajes cantaban. No le veía sentido, para mi el cine y la música son artes que funcionan mejor por separado. Fuí a verla porque a mi novia le hacía mucha ilusión. Y decidí darle una sorpresa y comprobar, de primera mano, si el revuelo que estaba levantando estaba justificado. Ahora debo darle las gracias a ella, porque si no hubiera sido por su interés me la hubiera perdido. Y habría sido una lástima.

Si como a mi no te apasiona el género, esta es la película perfecta para iniciarte, por la sencilla razón de no abusar de los números musicales. Tiene 6 o 7 piezas, repartidas dentro de un metraje de dos horas, y todas ellas están justificadas y tienen un porqué, no es solo por el puro espectáculo.

Resulta impresionante como han podido hacer un musical ambientado en un época actual, pero que evoca de manera constante a los grandes clásicos del genero, llenando de detalles las coreografías, el vestuario y los escenarios, de tal manera que todo evoca a esa era dorada del Hollywood de los 60, pero llevado a una época donde hay móviles y coches híbridos.

La La Land no es una historia original: dos jóvenes que llegaron a los Angeles llenos de sueños de éxito, pero que han comprobado que alcanzar el estrellato no es fácil. Sus vacías vidas se llenan al encontrarse y deberán decidir que es lo que ansían más, si seguir persiguiendo sus sueños, o abandonarlos por una vida mundana, pero quizás llena de felicidad junto a la persona amada.

Pero a partir de una premisa que puede sonar a trillada, Damien Chazelle, realiza un relato que camina entre la comedia, el drama y el musical, manteniéndose siempre en esa linea y llevándote de un lado para otra para evitar que te acomodes en una de esas zonas. Quizás por eso La La Land funciona, porque no se encasilla en ningún género, tira de todo lo que tiene para hacerte entrar en el juego. Además cuenta con dos actores que tienen una química en pantalla bestial. Ryan Gosling y Emma Stone son grandes actores por separado, pero juntos se comen la pantalla. En la que es su tercera película juntos, llevan al máximo su complicidad y eso refuerza aún más la historia de sus personajes. Aunque es cierto que en las escenas en solitario, Emma está un nivel o dos por encima de Ryan. Se la ve más cómoda en el baile, el canto y en general en todo, a él le cuesta más. Hay dos protagonistas más, una es la ciudad de Los Angeles, una urbe que ha sido retratada en multitud de ocasiones como el centro del crimen de Estados Unidos, luce aquí como otro sitio más donde te puedes enamorar, al igual que se ha hecho mil veces con París o Roma, y lograr que una ciudad así luzca de esa manera no está al alcance de todos los directores. La fotografía de Linus Sandgren es simplemente genial. El otro es la música, no hablo solo de los números musicales, si no de la banda sonora en general. El tema principal, “City of stars” intepretado por Ryan Gosling es una pequeña genialidad que con solo 4 notas conseguirá que la tararees durante días. La música une toda la historia, es omnipresente y demuestra que yo estaba equivocado, si que pueden funcionar perfectamente juntas.

La La Land es un pequeño milagro, es capaz de emocionar, es una obra destinada a recordar a los ejecutivos de Hollywood que el cine no es solo franquicias, universos conectados y secuelas o remakes. El cine como forma de comunicar emociones resulta mucho más gratificante, aunque desgraciadamente no da la misma cantidad de dinero que puede dar la quinta parte de Transformers. Y ese es el mensaje que te deja al final La La Land, el éxito no tiene porque ir ligado a la felicidad, y las elecciones que haces a lo largo de tu vida, aunque creas que te llevan adonde quieres ir, quizás no sea la forma más adecuada de llegar.

PD: Ir con tu pareja a ver La La Land, es el equivalente a llevarla de fin de semana a la Toscana, o a ver una opera, o a pasar el finde con sus padres…

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